¡AQUÍ NO RECICLA NI DIOS!

Esa frase se la escuché a un antiguo compañero de redacción, cansado de ver las notas de prensa de la Xunta de Galicia ensalzando los altos niveles de «reciclaje» de SOGAMA, cuando la realidad es la que es… digamos que unos reciclan y otros dicen que lo hacen.

La principal fuente de ingresos de un sistema de reciclaje (tanto para los gestores de la planta como para los ayuntamientos) es el canon y la venta de material para reciclaje. Precisamente a más material recuperado, más ingresos y menos coste para el ciudadano y/o recuperación de una parte del canon de tratamiento. Por lo tanto, a mayor reciclaje de envases (junto a vidrio y papel) menos costes de gestión de los residuos municipales. Según los datos oficiales de 2017 (Memorias de Gestión respectivas y Ecoembes): en A Coruña y comarca (sistema Nostián) reciclaron 28 kilogramos por habitante y año, los municipios de Barbanza (sistema Lousame) 31,7 kilogramos por habitante y año y el resto de Galicia (sistema SOGAMA) un 11%, a pesar de incluir esta última  en su estadística el papel/cartón. Añadamos que a esta exigua cifra contribuye el hecho de que decenas de toneladas de envases se dan por recicladas cuando en realidad son valorizadas energéticamente (eufemismo con el que se quiere decir INCINERACIÓN). Las previsiones para 2018 apuntan a cerca de 33 kg/h/a en Barbanza, más de 35 en Coruña y menos de 8% (sólo envases) en Cerceda.

No lo digo yo, es la propia MEMORIA DE GESTIÓN que publica la Xunta y el propio portal de «transparencia» de SOGAMA, año 2017. ¡PARA TEMBLAR!.

http://www.sogama.gal/sites/default/files/users/1/ficha_sogama_cporcentajes_mayo_2018_gl.pdf

 

El no reciclaje se traduce en la generación de escasos ingresos, tanto por separación en planta como por una deficiente recogida selectiva en toda “la Galicia SOGAMA”. Tomemos como ejemplo los ingresos que percibe un municipio del “sistema SOGAMA” y hagamos una comparativa con otro del “sistema Nostián”.

Lalín, provincia de Pontevedra, transporta sus residuos a la planta de transferencia de Silleda y de aquí a SOGAMA.

Por el concepto envases ligeros, Lalín recibió en 2017 la cantidad de 43.495, 83€, correspondientes a los 200.320 kilogramos recogidos con una altísima tasa de impropios de un 36,22%, lo que supone una aportación real de 10,43 kilogramos de envases por habitante y año.

Tomando la referencia de los envases, cada habitante de Lalín proporcionó a su ayuntamiento 2,13 € por esa tarea de separación para el reciclaje de envases, depositados en el contenedor amarillo.

Lo compararemos con Arteixo, municipio que desde el pasado otoño lleva sus residuos a SOGAMA, pero que hasta ahora eran gestionados en Nostián, la planta de compostaje y reciclaje de A Coruña y su comarca. El cambio, que obedece a razones políticas y no económicas ni de eficiencia ambiental,  ha sido rechazado por amplios sectores de la población y criticado por su oportunismo político.

Todavía en el sistema Nostián, en  2017 Arteixo recibió por los envases recuperador 8,38€ por habitante, correspondientes a esos 31 kilogramos por habitante enviados a reciclar en 2017.

 

Conclusión: un ayuntamiento adscrito a SOGAMA recibe un tercio de los ingresos por reciclaje de lo que recibe uno de la zona Nostián u otro de la zona Barbanza. Ello más allá de cuestiones ambientales (incineración frente a compostaje) y generación de empleo por tonelada tratada (en el que las instalaciones de compostaje también triplican las de incineración) al igual que en personal necesario en la recogida selectiva.

 

 

Deja un comentario