consecuencias para la banca

CRISIS SIN CONSECUENCIAS… PARA LA BANCA

En materia empresarial he visto caer centenares de empresas y a miles de empresarios y “emprendedores” por respetar las reglas de juego, especialmente las que venían dictadas por el “sistema financiero” (infiltrado y utilizado, hasta la médula, por la clase política).

Millones de ilusiones, esperanzas y vidas (de pequeños empresarios y autónomos) se vieron truncadas en el año 2008 cuando (y es un caso vivido en primera persona como garante de una empresa en varias operaciones que hoy “sigo pagando”) el inefable Zapatero llevaba negando la crisis un año y medio. El dos de enero de ese año el “crack” estallaba en toda su crudeza: no renovación de líneas de crédito y descuento, suspensión de líneas de financiación, requerimiento de “puestas a cero” de pólizas, etc. Hubo pueblos (“mi” Lalín fue un buen ejemplo), en que más de la mitad de las empresas cerraron o se refundaron e hicieron que el paro se disparase en los tres años siguientes de forma alarmante y todavía hoy no recuperada.

A la crisis “global” sucedió la crisis del sistema bancario. En marzo de 2012 se inyectaba a la banca 122.000 millones de dinero público (100.000 del BCE), cifra a la que se suman las aportaciones del FMI y las directas (sobre todo a las cajas) del estado. Hoy los bancos (y las banquetas) están “saneados” sin que nadie les reclame la devolución de lo prestado; mientras millones de empresas y empresarios (pequeños, los grandes no comprometen su patrimonio) siguen devolviendo (ya sea por la vía del acuerdo, ya por la del embargo…) lo que en su día se les exigió “sin condiciones”, en una crisis negada por el gobierno y pésimamente administrada por la banca, que tuvo como consecuencia paro y millones de sueños frustrados. Hoy pocos se “aventuran” a emprender, muchos están marcados de por vida por deudas que se multiplican año a año por costes judiciales, intereses, reclamaciones, registros de impagados…

Una reciente encuesta ponía en evidencia que el 75% de los españoles “sueña” con un puesto de trabajo fijo de funcionario (el doble que antes de la crisis) o análoga condición laboral. La misma encuesta, realizada en Estados Unidos, ponía en evidencia que el 75% de la sociedad americana quiere fundar una empresa. No es de extrañar. Más allá del deprimente “conformismo español” tras la diferente vara de medir expuesta y la complicidad de la “clase política”, la falta de iniciativa de pequeños empresarios y emprendedores es una consecuencia lógica de lo ocurrido en un estado democrático sí… pero dominado por una insano espíritu de dependencia y clientelismo… y el más grave de todos es el de los políticos (y los jueces) con las entidades financieras.

¿Es o no es?

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