DE LOBOS Y CORDEROS (DEGOLLADOS)

20 de diciembre de 2020
Publicado en: La Voz de Galicia |

El camino fácil no suele ser nunca el mejor. Las ocurrencias, como la caza sin más de lobo o jabalí no son la solución mágica a los problemas de los ganaderos y agricultores. UPA (Unións Agrarias en Galicia) ha vuelto a dar una lección de reduccionismo, al solicitar que se permita “cebar al lobo”: dejar animales muertos en los montes para alimentarlos. No se entiende una propuesta de este calado, salvo que tras esta petición puedan estar las ansias por ahorrar unos euros en la gestión adecuada de residuos de animales muertos en explotación. Igual que los SANDACH deben gestionarse adecuadamente.

Pero volviendo al lobo. La comarca de Deza presenta ahora unas poblaciones con una cierta estabilidad. Hablamos de varios grupos distribuidos por el territorio que, en la actualidad, no parecen ser un gran problema para los ganaderos (salvo casos puntuales). El problema no está en qué comen, sino en la calidad y biodiversidad de su territorio y la existencia de presas naturales. La abundancia de jabalí y las nutridas camadas de esta especie es alimento principal de buena parte de los grupos, y la de ganado doméstico sólo ocasional.

Alimentar a los lobos, tirando animales muertos en el monte, fijaría las poblaciones en una zona determinada, modificando hábitos naturales. El incremento sistemático de ataques a la cabaña sería una consecuencia, porque los lobos tendrían una fortaleza excesiva, menos movilidad, se incrementaría su capacidad reproductiva generando aumento de manadas e inicio de un círculo vicioso del que sería difícil salir sin considerables impactos y colisiones con la actividad humana. Interferir de esa forma en la vida salvaje es una propuesta irreflexiva y extemporánea, demuestra improvisación y lo poco, o nada, que los que lo proponen saben de vida salvaje, particularmente del lobo. Dan la espalda a las medidas que sí funcionan: facilitar modelos de coexistencia mediante el manejo adecuado. Sirve de ejemplo, simplificando mucho, lo que ha pasado con el jabalí: la mano del hombre modifica equilibrios, se produce una bajada de depredadores naturales, todo ello en un entorno de abandono rural y acceso fácil a grandes plantaciones, como las de maíz.

El dictamen científico, encargado por el Ministerio, apunta que la protección actual del lobo es insuficiente, que la de la península es una población única y que por ello debe estar incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Pero es necesario que los agentes implicados (y eso incluye aquí a Xunta y sindicalismos agrario) hagan didáctica social y no oportunismo político: hacer ver el papel ecológico y el valor que aporta el lobo y, al tiempo, implementar las medidas preventivas y de vigilancia de ganado que ya funcionan en media Europa. Algún buen ejemplo hay ya aquí.

Poner “ojos de cordero degollado” y el victimismo, no da la razón a los que exageran situaciones o formulan soluciones improvisadas.

 

@elpluralizable

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