EL LUTIER Y EL COACH

Este verano coincidí con un lutier que disfrutaba de un mes completo de vacaciones, según él “para descansar y recuperar la piel de las manos y descansar la vista”. Sus manos eran delicadas pero curtidas por años de lija, barniz, algún disolvente… y, ¡las aguas de A Lanzada hacen milagros! – dijo – mejor que cualquier balneario.

 

Por las mañana, de lunes a sábado, fabrica instrumentos de cuerda y restaura o reproduce otros antiguos. Por las tardes enseña a otros a fabricarlos…

 

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Esa misma semana de julio, en la que conocí al lutier, recibí una oferta de un “coach” para ofrecer a “mis” clientes formación en habilidades de gestión empresarial y habilidades directivas… Hace cinco años, el “coach”, decidió dejar de ser cajero de una entidad bancaria, “certificarse” y compartir “lo suyo” para “ayudar a otros a mejorar”. Nunca fundó, gestionó, fracasó o triunfó en empresa alguna. Empezó a escribir un libro digital y su perfil en LinkedIn es “estelar”. Su blog tiene más visitas que todos lo que yo sigo juntos y ahora usa un LEGO para su trabajo…

 

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Volveré a quedar con él… tengo mucho que aprender para mejorar mi punto de vista profesional. Es más, me gustaría cultivar la incipiente amistad nacida este verano… ¡CON EL LUTIER, OBVIAMENTE!