ESPECIES INVASORAS… UN PELIGRO NO TAN LEJANO

29 de noviembre de 2020
Publicado en: La Voz de Galicia |

La acacia dealbata, la MIMOSA, es un bonito árbol ornamental que por su coloración y rápido crecimiento triunfó en la jardinería… pero un buen día, comenzó a ser plantada por doquier en O Ribeiro; proporcionaba unas varas ideales para los tendidos de los viñedos e incluso para postes en plantación en espaldera. Así hasta que los nuevos materiales la apartaron definitivamente, pero para entonces miles de plantas jalonaban las riberas del Miño colonizando territorios y favoreciendo los incendios forestales.

La cortaderia selloana, el plumacho o hierba de la Pampa, llega a España y triunfa como especie decorativa, hasta que a partir de 1940 empieza a entrar masivamente por los puertos, mezcladas sus semillas con las importaciones de grano de cereal de Sudamérica. En los 80, los constructores de infraestructuras la ven como un buen elemento para la fijación de taludes, a bajo coste y en terrenos sometidos a excavación. La, por entonces recién nacida Autopista Santiago – A Coruña, es literalmente “plantada de plumacho” y se convierte en el punto de partida de un problema ambiental de primer orden.

Son sólo dos ejemplos de especies que son vistas con cierta simpatía “estética”, no sólo por la población también por técnicos, hasta que se convierten en un gravísimo problema para la biodiversidad, y su control impone un coste millonario, no ya para su imposible eliminación, sino para un simple control y para mantenerla en parámetros aceptables para la supervivencia de especies autóctonas, con las que compiten y a las que desplazan.

En las tierras del Deza empiezan a verse ambas especies en demasiados lugares, alcanzando ya ese punto de inflexión ante el cual, la no adopción de decisiones urgentes las convertirá en un problema ambiental y económico en muy pocos años. Todas las estrategias fracasaron (Cantabria, Golfo Ártabro, Baixo Miño…) porque llegaron tarde. Los ayuntamientos de la comarca y su Diputación (y en su caso la concesionaria de la Autopista) están a tiempo de aplicar un sencillo plan de lucha contra la cortaderia y las nuevas masas de acacia que proliferan ya en nuestros montes y que gana terreno especialmente después de un incendio forestal. En cinco años será tarde.

Otra cosa son las especies invasoras que lo fueron en su día, y que hoy están naturalizadas por intereses económicos, como el eucalipto; aquí poco más queda que pedir responsabilidad a los propietarios y, a la par, exigir un cumplimiento estricto de la normativa… y no se está haciendo. En la pasada legislatura municipal se consolidaron al menos media docena de plantaciones de eucalipto en zona prohibida: áreas protegidas por los márgenes del Camino de Santiago (tanto del Sanabrés como del de Inverno). Otro tanto está ocurriendo en parcelas objeto de concentración parcelaria.

 

@elpluralizable

 

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