QUE (no) CORRA EL AGUA

22 de noviembre de 2020
Publicado en: La Voz de Galicia |

Mantener y reponer las redes de suministro de agua, en municipios como Lalín, no tiene buena venta política… pues incluir en las concesiones las inversiones en mantenimiento y renovación de las redes locales, “no se ve”. ¡Mejor un gran anuncio!

Lalín ha sido un mal ejemplo en la materia; la renovación de calles y su urbanización no siempre ha ido acompañada de renovación (previa extracción de canalizaciones antiguas habitualmente con amianto en su composición).

El dato oficial sitúa muy por encima del 30% el caudal de agua, captado en el río Asneiro, que se pierde en las viejas canalizaciones de la red de distribución. Ante ese defecto de gestión, se opta por incrementar el caudal disponible con nuevos bombeos, ¿para seguir tirando el 30% del líquido ya captado? Porque tirar, dejar que se pierda esa cantidad ingente de agua, es sinónimo de despilfarro, pero también de incrementar los costes de explotación con costes innecesarios asociados… ¿acaso no se ha gasta energía en bombear esa agua hasta el depósito? ¿Acaso no se ha tratado ya para el consumo humano toda ella?

La sustitución de canalizaciones es una necesidad (por responsabilidad económica o ambiental), pero además es una oportunidad. La sustitución de 100 metros lineales en una calle urbana, y los trabajos asociados suponen una inversión media de 60.900 € por cada 100 metros de obra, y la creación de 10 puestos de trabajo directo por un período de al menos 90 días. Hagan cuentas: más de media docena de quilómetros de calles de Lalín han superado con mucho la vida útil de sus canalizaciones y muchas, todavía usan elementos de encauce con riesgo sanitario en caso de rotura o fisuras (amianto). Todo ello, sin contar una cantidad considerable de canalización principal (previa a depósito) también necesitada de renovación.

Tirar el 30% del agua y sus costes de tratamiento y los gastos energéticos de bombeo, mantenimiento y distribución no puede ser una opción aceptable. Como inaceptable es que no se invirtiese un euro en saneamiento del cauce fluvial en el que se realizan las captaciones. Estas semanas COREN es noticia por su responsabilidad en la contaminación de la cuenca del LIMIA, se empieza a actuar. Aquí hacemos todo lo contrario: favorecemos nuevas implantaciones (adaptando a la carta la Ley para facilitar nuevas granjas en territorio de alto riesgo) sin proyectos paliativos paralelos ni acciones de vigilancia, de inspección y ni de sanción.

La traída desde Vilatuxe es una insensatez ambiental, un despilfarro energético y una máscara de humo… Un proyecto megalómano que busca un Plan B cuando no se hace casi nada por evitar el fracaso del Plan A desde hace décadas.

 

@elpluralizable

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