QUIÉN NOS PROTEGE DE LOS CAPRICHOS DE ALCALDES Y CONCEJALES

Una insensata visión urbanita, que prioriza el uso ilimitado frente a la conservación, nos lleva (en muchas ocasiones) a restaurar monumentos en lugar de consolidarlos, para su adecuada interpretación y disfrute por generaciones futuras. Así, en la mayor parte de los casos, cuando no se requiere de esa infraestructura para un uso (como puede ser algún puente u otras insustituibles) reconstruir patrimonio no siempre es la mejor de las opciones, mucho menos arruinar su entorno con la utilización de materiales de alto impacto con elementos complementarios de ocio. Pero es que en el caso de las fotografías es mayor, por la alteración del entorno con toneladas de hormigón de forma irreparable y todo por una decisión egocentrista, política… en la que más parece buscarse la trascendencia de las decisiones propias que el respeto ambiental, etnológico y etnográfico del lugar en el que se interviene.

Para el recuerdo quedan ya algunas fotos… alguien, algún día, organizará una exposición sobre las aberraciones que se están cometiendo en espacios naturales de altísimo valor… todo por la comodidad para el paseo o el “disfrute”.

 

OBRA EJEMPLIFICADORA: Restauración Ponte dos Cabalos, Lalín, Pontevedra.