VALOR AÑADIDO

27 de diciembre de 2020 |

La progresiva pérdida de capacidad industrial de Lalín (y con ello de población, empleo y riqueza) hace que todo se fie, en apuestas más o menos ocurrentes, al sector del comercio y la hostelería… pero también en ello se llega tarde y con medidas de escasa proyección estratégica. En su día, cuando la actividad industrial ligada a la agricultura y al textil (junto con la construcción) atraían población y dinero, pocos pensaron en el Lalín del siglo XXI. Las autoridades no creían necesario volcarse en acciones para adaptar su comercio a nuevas realidades y proyectos como la modernización tecnológica o “las zonas outlet”, en la que hubiésemos sido líderes por el impulso y la aportación potencial de las entonces boyantes fábricas textiles… fueron oportunidades que se dejaron pasar en beneficio de otros municipios como Allariz, que sí supieron subirse a ese tren.

Algo parecido ocurrió con el potencial agrario, similar a lo que ocurre con la pasta de papel de eucalipto en Galicia: aquí producimos los animales, nos quedamos con sus problemas de contaminación directa y difusa, pero el valor añadido (salvo en casos aislados y concretos como E. Lalinense) se va a otros municipios y a sus industrias de transformación. Como lo que hace ENCE con el eucalipto: se destroza la tierra con monocultivos y la pérdida de biodiversidad asociada, para obtener pasta de papel… pero el valor añadido de fabricar el papel se va a otras comunidades o países limítrofes.

Si alguna acción se diseñó con perspectivas de futuro, en su día, fue el Lalín 2000 pero hasta en eso, no se supo estar a la altura en años sucesivos (ampliaciones e inversiones) para dotarle de competitividad y la capacidad de atracción de nuevas industrias de transformación. El sector lácteo es un gran ejemplo: la, probablemente, leche de mejor calidad de Galicia viaja cientos de kilómetros para ser transformada fuera de Galicia y convertida mayoritariamente en leche en polvo con la que Francia “regula” este mercado en la Unión Europea. Otro, el sector de la industria ambiental, el de mayor potencial de desarrollo, es olvidado sistemáticamente.

Son los riesgos de pensar sólo en el corto plazo, de centrarse en tener algo que vender, presentar o inaugurar en poco tiempo… a los que tienen la función de tomar decisiones, “lo urgente no te deja pensar en lo importante” (y así viene ocurriendo desde que estalló la crisis de 2008).

 

@elpluralizable

 

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